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La Pra. Elizabeth en el púlpito: “Mi motivación es ver a la gente en libertad” – Foto: Archivo personal

UNA CARRERA AL SERVICIO DEL REINO

Elizabeth Souza lidera el grupo Mujeres Que Vencen, dirige el curso teológico Agrade y es pastora en la IIGD


Carlos Fernandes


Miembro, colaboradora, coordinadora de curso bíblico, líder de ministerio y pastora. Esta es la trayectoria de la pedagoga Elizabeth Gomes de Souza, de 43 años, de la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios (IIGD). En el templo de la capital de la ciudad donde vive, auxilia al liderazgo estatal de la Iglesia. Una actuación diversificada e abarcadora: Elizabeth coordina la Academia Teológica de la Gracia de Dios (Agrade) y el grupo Mujeres Que Vencen (MQV), además de predicar, asesorar y ayudar a las parejas. 

Pra. Elizabeth: dedicación a la consejería para mujeres y parejas – Foto: Archivo personal

Para los que pensaban que es poco, Elizabeth también está casada y tiene tres hijos. Por lo tanto, se esfuerza por atender las demandas personales y familiares. “Todo requiere disciplina y organización”, dice la líder, quien también es licenciada en Psicopedagogía. “La formación en esta área ha contribuido a gestionar mi rutina y actividades diarias. Suelo escribir todo en un cuaderno, para recordarme que debo realizar todas las tareas”. ¿Mujer Maravilla? Nada de eso. Isabel es una mujer de Dios.

“Mi motivación es ver a la gente liberada y cumplir los propósitos del Altísimo”, enseña. La conexión con la Iglesia de la Gracia se remonta a la conversión de Elizabeth al Evangelio en 2001. “Ya conocía la IIGD por la televisión y observaba que las personas eran felices. Quería esa alegría”. La felicidad era exactamente lo que le faltaba. “Siempre estaba triste, desanimada y amargada. Esto me hizo intentar suicidarme dos veces. Gracias a Dios, no funcionó”, dice aliviada.

Isabel con su esposo Antônio y sus hijos Antônio Junior, Júlia y Jônatas: vida familiar reconciliada con el ministerio – Foto: Archivo personal

Fue a través de la familia de su esposo, Antônio, que Elizabeth llegó a la Iglesia. “Me invitaron a asistir a un servicio. Al principio, resistí, pero, un día, decidí ir”. Al llegar, recuerda no haberse sentido a gusto. Sin embargo, al escuchar el mensaje del Evangelio, comenzó la transformación. “Me di cuenta de que estaba mucho mejor que antes. La Palabra me estaba moldeando. Fue entonces cuando reconocí a Jesús como mi Salvador”. Su bautismo vino en seguida, durante el embarazo de su primer hijo.

“Dirección de Dios”

Al poco tiempo, Elizabeth se convertió en colaboradora y nunca se detuvo. Asumió la coordinación de Agrade (Academia Teológica de la Gracia de Dios) en Amapá en 2010, cargo que le da una gran satisfacción. “Me enseña a conocer más sobre la Biblia y preparar a las personas que quieren mejorar en la obra del Señor, además de brindarme entrenamiento y crecimiento espiritual”. Con su conocimiento profesional en el campo de la Educación, ve la importancia de la Academia Teológica de la Gracia de Dios en las iglesias: “Es uno de los cursos bíblicos más completos. La enseñanza ha rescatado almas para el Reino y ha preparado a hombres, mujeres y jóvenes para cumplir su vocación con compromiso, dedicación y amor”.

Graduación de la clase de Agrade: la escuela ofrece un curso bíblico completo – Foto: Archivo personal

Su ordenación pastoral se produjo en 2015 y, tres años después, Elizabeth asumió otro puesto que requiere una intensa dedicación. “Como directora del MQV (Mujeres Que Vencen), he seguido varias situaciones relacionadas con el matrimonio, los hijos y la vida personal”. Según ella, la consejería matrimonial ha sido muy solicitada. La pastora atribuye esto a la falta de dirección bíblica en las relaciones. “Desafortunadamente, algunas personas no se han establecido en el Señor porque eligieron entrar por la puerta ancha, que es más fácil. Digo esto en caso de divorcio. Hoy, cualquier toalla tirada sobre la cama es motivo de separación”.

A pesar de sus múltiples ocupaciones, la Pra. Elizabeth comprende que el Señor le agregará lo que necesita si primero busca Su Reino y Su justicia. “Trato de convertir el texto de Santiago 1:5 en una meta”, dice. El apóstol dice que si alguien necesita sabiduría, debe pedirla a Dios. “He compartido esta experiencia con las mujeres que vienen a mí. Cada caso es diferente, pero todo sigue la dirección del Señor”.


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