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Deivid trabaja con instalaciones eléctricas en grandes edificios y prosperó en medio de la pandemia Foto: Archivo personal

CONSTRUCTOR DE SUEÑOS

Con fe, trabajo y lealtad al Señor, el empresario Deivid Martins logró superar la crisis de 2020

El año 2020 empezó muy bien para el empresario Deivid Martins da Silva. La previsión de crecimiento económico traía grandes perspectivas para el sector de la construcción civil, en el que opera desde hace 20 años. Fiel a Jesús y a Su obra, en cuanto a diezmos y ofrendas, él frecuenta la Iglesia Internacional de la Gracia de Dios. El empresario tenía promesas de prosperidad de parte del Señor y hacía planes de expansión con su socio. Este también fue un momento de recuperación: “Abrí mi empresa de instalación eléctrica por primera vez en 2011, pero tuve que cerrarla cuatro años después. En 2019, reabrí”, dice.

El empresario, con la familia: fidelidad al Señor y confianza en sus promesas Foto: Archivo personal

Cuál no fue su sorpresa —y decepción, claro— cuando, en marzo, prácticamente todas las actividades económicas quedaron paralizadas por el flagelo de la nueva pandemia del coronavirus. El sector de la construcción sufrió uno de los impactos más fuertes y varios empresarios fueron a la bancarrota. De repente, Deivid se quedó sin trabajo, endeudado y casi incapaz de mantener su negocio. Sin embargo, su fe nunca vaciló. “Seguí orando, porque Dios me dijo que el año sería bendecido como lo había prometido. Así que me mantuve firme”.

Deivid atribuye todo su éxito profesional a Dios: “Él prometió que seré bendecido” Foto: Archivo personal

Tal perseverancia ha sido aprendida a base de mucha oración, lectura de la Biblia y aprendizaje espiritual en la Iglesia de la Gracia, en la que se convirtió Deivid, hace 12 años. “Conocí el ministerio a través del programa de televisión del Dr. Soares”. Cuesta creer cuando todo parece ir mal, pero el empresario hizo su parte. “Siempre trabajé duro, sacrificando a mi familia varias veces. Todo lo atribuyo a Dios, porque, antes de conocer a Jesús, tenía solamente una bicicleta”, bromea.El gran cambio llegó, inesperadamente, en agosto. Deivid se enteró de que un presupuesto de servicio eléctrico, que había sido rechazado, fue aceptado porque el otro concurrente abandonó el proyecto. “Pero, no fue solo un proyecto, como estaba presupuestado, sino dos”. Al cliente le gustó tanto el servicio de la empresa de Deivid que ya cerró otro trabajo. Además de estos, la empresa ganó dos grandes obras más, cuyo presupuesto supera los 534 mil dólares. “Reorganicé la parte financiera de la empresa y mis cuentas personales”, celebra. “Tengo la intención, antes de fin de año, de pagar todas mis deudas, incluidas las dos propiedades que tengo. Compré un auto para la empresa y compré una camioneta, que era mi sueño, además de un excelente vehículo para mi esposa”. Ahora, la perspectiva para 2021 es de un crecimiento del 40%, a pesar de la crisis. “Se están abriendo las puertas. ¡Gracias a Dios!”

La adquisición de la camioneta soñada fue uno de los logros de Deivid Foto: Archivo personal

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