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En la escuela del Espíritu Santo – 17

Prosperidad
1 de noviembre de 2020
Oración del patrocinador – 17
1 de noviembre de 2020
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BENDICIONES QUE TENEMOS EN JESÚS

Conocer las bendiciones que tenemos en Jesús es la misión de cada uno; después de todo, Él nos trajo vida en abundancia (Juan 10:10b). Aquellos que no escudriñan la Biblia para conocer los derechos que tienen, pasan sus días sin disfrutar lo mejor del Evangelio. Ahora, el diablo, nuestro adversario, hará cualquier cosa para que usted no se interese en cómo proceder en la fe en Cristo. Deje que Dios lo prepare para servirle a Él, el único Señor verdadero. Él tiene más para darle de lo que usted necesita.

1. LAS BUENAS NOTICIAS DE LA PAZ: Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos y a los que estáis cerca (Efesios 2:17). El apóstol Pablo informa que Jesús vino a darnos la Buena Nueva de la paz, para que la disfrutemos, porque trasciende todo entendimiento (Filipenses 4:7). Ahora bien, sin esta dádiva, a veces perdemos la paciencia y tomamos malas decisiones. Sin embargo, entendiendo que tanto los de lejos como los de cerca tienen derecho a la bondad divina, podemos ganar las batallas de la fe. Vaya hasta el fin, porque la paz de Cristo le protegerá de todos los males.

2. MURIÓ POR LOS IMPÍOS: Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos (Romanos 5:6). Nunca debemos unirnos al coro de religiosos que muestran un odio mortal por los impíos. Según Pablo, estos son débiles y, por lo tanto, necesitan saber que Jesús, en su muerte, proporcionó la liberación completa para todos. Quien divide a los pecadores entre los que deben ser salvos y los que deben ir al tormento eterno, no conoce la razón de la venida del Salvador y, ciertamente, no ama a Dios. Vea en todo impío un salvo en potencial y pídale al Señor que le dé la gracia para guiar a esas personas a la salvación. Ninguna misión es más noble que buscar y rescatar a las ovejas que se han alejado del rebaño.

3. NO A LA DISCRIMINACIÓN: y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando por la fe sus corazones(Hechos 15: 9). Ante el concilio apostólico reunido en Jerusalén, compuesto por los que permanecieron con Jesús hasta el final, el apóstol Pedro declaró que Dios no hizo ninguna diferencia entre judíos y gentiles, porque purificó sus corazones por la fe. No se puede permitir que las personas sean discriminadas, impedidas de ser justificadas, cuando Dios dice que purifica su interior. Nuestra misión es predicar el amor del Señor a toda criatura, usando el poder del Espíritu Santo para liberarlas de las garras del enemigo.

4) LA INVITACIÓN PARA MUCHOS: Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena y convidó a muchos(Lucas 14:16). La gran cena fue la obra realizada por el Salvador en el Calvario, cuando fue presentado como el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo (Juan 1:29). Lamentablemente, muchos no creen en esta verdad y se encierran en sus grupos de “santificados”, abandonando a los perdidos a su suerte. Cómo eso le agrada a Satanás, que vino a hurtar, matar y destruir al ser humano (Juan10:10a). Nunca seas un ayudante del diablo, sino un verdadero siervo de Dios, sirviéndole con un corazón fiel y lleno de buenos propósitos. ¡Huya del pecado de discriminar a los demás!

5. ÉL QUIERE A LOS POBRES EN SU CASA: Dijo el señor al siervo: “Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar para que se llene mi casa (Lucas 14: 23). Al ver que todos los invitados no eran dignos de participar en su cena –por el hecho de que dieron oportunidad a sus deseos de prosperidad y otras cosas más importantes a sus propios ojos que la fiesta del Señor–, les ordenó que buscaran a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Como aún quedaba espacio, les ordenó que obligaran a los demás a entrar. Así, Su casa estaría llena. ¡Dios todavía lo piensa así! ¡Llenemos Su casa con aquellos que no son aceptados por la sociedad, cambiando corazones para amarlo! 

6. NO A LA ANGUSTIA: Por nada estéis angustiados, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias (Filipenses 4:6). Dios sabe lo mal que le hace al hombre la angustia, por eso nos dijo que no nos angustiemos por nada, sino, en todo, que demos a conocer nuestras peticiones. Cumpla esa orden, porque Él sabe que somos lo suficientemente débiles como para sucumbir a las pruebas. Nunca cargue nada que pueda hacer que usted se vaya antes de tiempo.

7. PERDÓN Y SUERTE: Para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados (Hechos 26:18). Ese fue el propósito de Cristo, cuando se reveló al perseguidor de la Iglesia y lo salvó en el camino a Damasco. Dios siente lo mismo acerca de los perseguidores de Su obra y quiere que sean salvos y estén preparados para llevar a otros a Él. ¡Nuestra misión es mucho más noble de lo que pensamos!

8. EL PODER DE DIOS: No me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación de todo aquel que cree, del judío primeramente y también del griego (Romanos 1:16). Nunca se avergüence de la clase de persona que el Señor envía a Su Iglesia. Él siempre sabe lo que hace. No quiero ser miembro de una congregación, donde los necesitados y los pobres no son bienvenidos, sino una donde el amor de Dios es revelado en las actuaciones del Espíritu Santo. ¡Ricos y pobres son bienvenidos al Cuerpo de Cristo!

9. ÉL VE A LOS SINCEROS: Le dijo Natanael: ¿De dónde me conoces? Jesús le respondió: Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi (Juan 1:48). El Señor tiene el control de todo y todo lo ve y a todos al mismo tiempo. Nunca se preocupe por las persecuciones contra la obra divina, sino regocíjese en Dios, quien garantizó que Él edificaría Su Iglesia y las puertas del Infierno no prevalecerían contra ella (Mateo 16:18). Nada puede hacer tambalear la fe de quienes realmente aman a Dios, aunque sean amenazas del infierno. Sin embargo, ¡tener un corazón sabio agrada mucho al Padre celestial!


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